Nacionales

Guerra de la Restauración: el día que el pueblo eligió la muerte a machete, a vivir en cadenas

Hace 163 años, el pueblo dominicano escribió a precio de sangre una de las páginas más sangrientas y heroicas de su historia: la Guerra de la Restauración.

Una hazaña que surgió en respuesta a la traición de Pedro Santana, quien había anexado la nación a España en 1861.

Todo sucedió cuando apenas la joven nación disfrutaba de 17 años de independencia, tras haber alcanzado la libertad del yugo haitiano el 27 de febrero de 1844.

La anexión de República Dominicana a España fue una “falsa promesa” que se presentó como una solución a las carencias económicas. Pero las promesas resultaron fallidas, según recopilaciones periodísticas.

El 18 de marzo de 1861, desde el balcón del Palacio presidencial en Santo Domingo, una lectura resonó con eco de traición: la anexión de República Dominicana a España. <br /><br />Fue una decisión unilateral del entonces presidente Pedro Santana, un acto que, para muchos historiadores, desgarró la esencia misma del ideario de Juan Pablo Duarte: “Nuestra patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla”. <br /><br />https://listindiario.com/la-republica/20250815/dolorosa-anexion-espana-disparo-restauracion_870263.html

La economía era agraria y ganadera y se valía de instrumentos primitivos. Se prometió la construcción de carreteras, puentes y la habilitación de puertos para la conexión de las diversas zonas del territorio.

Sin embargo, detrás de estas promesas, sobresalía la ambición de personalidades de la élite de la época, incluido Pedro Santana.

“Santana se iba a beneficiar con un título nobiliario de España como marqués de las Carreras, una distinción honorífica que incluía una pensión vitalicia de 12,000 pesos duros al año y un gran prestigio social”, reseña Rafael Jarvis Luis, historiador y miembro de la Academia Dominicana de la Historia.

Gritos de libertad

Volver al dominio extranjero no era una opción para el pueblo. Es así como la indignación popular creció con la llegada de “rumores” sobre un posible retorno a la esclavitud.

Por lo que, desde la proclamación de la anexión, los patriotas, de forma espontánea, intentaron revocar la acción de Santana con batallas en el Sur y el Cibao.

Para el 1862, San Juan de la Maguana, Neiba, Azua, Barahona y San Cristóbal, extendiéndose luego al Este, habían sido escenario de enfrentamientos, reseña el historiador Welnel Darío Féliz, en su obra “Anexión y Restauración en el Suroeste”, ganadora del Premio Anual de Historia 2022.

Sin embargo, la gesta inició formalmente el 16 de agosto de 1863 con el emblemático “Grito de Capotillo”, en Dajabón. Aquel día, la Bandera Nacional ondeó de nuevo en el cielo dominicano, marcando el renacer de la República.

La primera etapa del hito patriótico se basó en la estrategia de apropiación de territorios, en especial Santiago, provincia que se convirtió en la “Cuna de la guerra”. Más tarde, el 18 de agosto ocurrió la pelea de Guayubín, Monte Cristi.

Uno de los combates más decisivos y sangrientos fue la batalla de “La Canela”, librada en Barahona. Allí el ejército español fue emboscado con machetes por las fuerzas independentistas, que lograron debilitar este ejército y defender la patria, relatan historiadores dominicanos.

Aunque la figura de Gregorio Luperón suele destacarse como el héroe de la gesta, la Guerra de la Restauración fue una victoria del esfuerzo colectivo.

En la hazaña se destaca José Antonio Salcedo (Pepillo), Gaspar Polanco y Pedro Antonio Pimentel, líderes que, en distintos momentos, asumieron y dirigieron acciones cruciales contra las fuerzas españolas.

También figura Santiago Rodríguez, líder del Grito de Capotillo. Matías Ramón Mella, padre de la patria, que continuó el legado hasta su muerte, meses antes del triunfo restaurador.

En el campo de batalla estuvieron Ulises Heureaux (Lilís), Benito Monción, Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bonó y Federico de Jesús García.

En tanto que San Cristóbal, se destaca José Víctor Melenciano, Alejo Campusano, José Joaquín Bodré, Desiderio Pozo y Lucas Jiménez. Aquellos patriotas sentaron las bases del Partido Azul, el movimiento político liberal que lideró la resistencia contra la anexión a España.

El papel de Haití

A pesar de que la República Dominicana había salido del dominio haitiano, el país vecino desempeñó un papel crucial durante la Guerra de la Restauración para lograr la expulsión de la corona española.

Esta acción se debe a que la nación haitiana gozaba de libertad y comprendía el peligro que representaba la presencia de una potencia europea en el territorio, comentan algunos historiadores dominicanos.

“El pueblo dominicano desde el primer momento se auxilió del país vecino, tanto para la obtención de armas y municiones que luego usaron en el combate, como en la comercialización de productos y en el abastecimiento de alimentos”, sostiene el catedrático Welnel Darío Féliz.

Durante dos años y medio, el pueblo dominicano mantuvo una resistencia que finalmente logró perturbar y derrotar al ejército español en la Guerra de la Restauración.

No obstante, los escritos de la época también reseñan que la milicia europea asentada en el país no sobrevivió a enfermedades virales como la “fiebre amarilla”.

Para el 11 de julio de 1865, la guerra estaba decidida a favor del territorio dominicano, culminando con la evacuación del imperio español. Acto que forjó la Segunda República.

Quienes han recopilado cartas y fragmentos de la Guerra de la Restauración confirman que “el país quedó en ruinas, pero volvió a respirar libertad”.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba

Bloqueador de anuncios detectado

Gracias por visitarnos. Los anuncios nos ayudan a seguir ofreciendo contenido gratuito y de calidad. Al desactivar tu bloqueador de anuncios, contribuyes directamente al crecimiento de esta web.¡Tu apoyo significa mucho para nosotros!