
En la historia política dominicana, la trayectoria de los expresidentes de Antonio Guzmán e Hipólito Mejía entrelaza coincidencias extraordinarias que trascienden el tiempo.
Ambos líderes, destacados dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), no solo alcanzaron el Poder Ejecutivo en distintos periodos luego de ser electos por el voto popular, sino que compartieron vocación profesional y de vida como productores agrícolas.
Más allá de los compromisos partidarios y gubernamentales, a los dos altos dirigentes políticos los unió una entrañable y cercana amistad personal que fortaleció su confianza mutua en el devenir de los años.
Una de las coincidencias más notables en sus carreras es que Antonio Guzmán e Hipólito Mejía son los únicos dos ciudadanos, desde la caída de la tiranía de Trujillo hasta la fecha, que ejercieron como ministros de Agricultura (otrora secretaría de Agricultura) antes de asumir la Presidencia.
El vínculo entre ambos se afianzó en la gestión pública y en su visión conjunta sobre el desarrollo del campo dominicano.
El camino como funcionario de esta historia comenzó en 1963, cuando Guzmán Fernández, nacido en La Vega el 12 de febrero de 1911, aunque desarrollado profesionalmente en Santiago, fue designado como titular en Agricultura en el gobierno del partido blanco a la llegada de esta organización por primera vez al poder.
Quince años después, en 1978, Guzmán logró la Presidencia por la misma entidad política y, al asumir el mando, nombró a su cercano amigo Hipólito Mejía como secretario de Agricultura de su Gobierno.
A punto de concluir su periodo gubernamental, Guzmán falleció por suicidio de un disparo en la cabeza en el Palacio Nacional en 1982.
Entretanto, Hipólito Mejía, nacido en Santiago, el 22 de febrero de 1941, continuó un camino paralelo en la vida pública nacional.
Este construyó un liderazgo político propio que lo llevó a ser electo como jefe de Estado el 16 de mayo del año 2000 mediante el voto popular.
Estas paralelas vidas y responsabilidades públicas constituyen un extraordinario capítulo democrático dominicano.
A sus 85 años, Mejía mantiene un rol activo e influyente en la vida política dominicana, con la posibilidad real de impulsar dos hitos: que una mujer asuma por primera vez la Presidencia de la República y que sea su propia hija, Carolina Mejía, quien logre dicha hazaña, convirtiéndose ambos en el primer dúo presidencial con parentezco padre-hija en la historia dominicana.

