
SANTO DOMINGO.– Antes de que la música urbana dominara las emisoras y de que el merengue se consolidara como uno de los grandes protagonistas de la música popular dominicana, hubo una generación de cantantes que encontró en la balada y la canción romántica una forma de contar historias de amor, desamor, nostalgia y encuentros.
Entre esas voces, Anthony Ríos, Camboy Estévez, Dhario Primero, Juan Lanfranco, Carlos Alfredo Fatule, Ramón Orlando, Fausto Rey, Justo Bello, Omar Franco y Raúl Grisanti dejaron una huella en el repertorio romántico del país.
Anthony Ríos ocupa un lugar particular dentro de esta historia. Además de intérprete, fue compositor, actor y comunicador, y construyó una personalidad artística que trascendió sus canciones. Su manera de abordar el amor, las rupturas y las situaciones cotidianas le permitió conectar con varias generaciones y mantenerse como una de las voces más recordadas del cancionero romántico dominicano.

Camboy Estévez se convirtió en otra referencia indispensable de aquella época. Su interpretación cargada de sentimiento y su identificación con las canciones románticas lo colocaron entre las voces masculinas más reconocibles de una etapa en la que la balada tenía una presencia constante en la radio y en los escenarios.

Dhario Primero también forma parte de esa generación de intérpretes vinculados a la canción romántica. Su trayectoria se desarrolló en un período en el que los cantantes de baladas tenían un espacio importante dentro de la industria musical dominicana y sus canciones encontraban en la radio uno de sus principales vehículos de difusión.

A ellos se suma Juan Lanfranco, otra de las voces asociadas al romanticismo dominicano. Su estilo y repertorio contribuyeron a mantener una tradición musical basada en las letras sentimentales y en la interpretación como elemento central de la canción.

Carlos Alfredo Fatule representa, además, la evolución que experimentaron varios artistas de esa generación. Inició su carrera como baladista en los años 80, pero posteriormente amplió su propuesta hacia el merengue y otras áreas del entretenimiento. Su trayectoria muestra cómo los intérpretes tuvieron que moverse entre diferentes géneros y escenarios a medida que cambiaba el mercado musical.

Aunque posteriormente se convirtió en una figura fundamental del merengue, Ramón Orlando también forma parte de este mapa por su vínculo con la canción romántica y por una carrera que transitó por diferentes expresiones de la música popular dominicana. Su posterior desarrollo como arreglista, compositor y líder de orquesta lo convirtió en una figura clave de la música nacional.
Fausto Rey es otro de los nombres fundamentales cuando se habla de voces románticas dominicanas. Su carrera, extendida durante varias décadas, lo convirtió en un referente de la interpretación sentimental y en una de las figuras que llevaron la música dominicana a escenarios fuera del país.

El recorrido también alcanza a Justo Bello, Omar Franco y Raúl Grisanti, intérpretes que forman parte de aquella generación de cantantes que encontraron en la balada y las canciones románticas un espacio para construir sus carreras y conectar con un público que consumía música principalmente a través de la radio, los discos y las presentaciones en vivo.
Más allá de las diferencias entre sus estilos y trayectorias, estas voces tienen un elemento en común: formaron parte de una época en la que la canción romántica ocupaba un espacio central en la vida musical dominicana. Algunos permanecieron ligados principalmente a la balada, mientras otros terminaron desarrollándose en el merengue, el bolero u otros géneros.
Décadas después, sus nombres y canciones continúan apareciendo en especiales musicales, conciertos y recopilaciones, pero también en la memoria de quienes hicieron de aquellas canciones parte de sus historias personales. Fue una época en la que una balada podía convertirse en una declaración de amor, una despedida o el relato de una relación.
La generación integrada por Anthony Ríos, Camboy Estévez, Dhario Primero, Juan Lanfranco, Carlos Alfredo Fatule, Ramón Orlando, Fausto Rey, Justo Bello, Omar Franco y Raúl Grisanti representa así uno de los capítulos de la música dominicana en el que las voces masculinas encontraron en el romanticismo una de sus principales formas de expresión.






