
Santo Domingo, RD.- El hedor a agua estancada y el zumbido constante de los motores a orillas del río Ozama me recibieron ayer en la mañana, donde una marea verde e impenetrable cubre cientos de metros cuadrados a ambos lados del puente flotante.
Decenas de hombres trabajaban incesantemente en busca de tratar de despejar esta marea que presiona al citado puente creando una peligrosa presión sobre la estructura.

Cientos de toneladas de lilas navegan por los ríos Ozama e Isabela: impacto y mitos sobre su origen
¿Pero qué son las lilas, y como aparecen en los ríos?
En el marco del primer tema sobre el origen, biología y dinámica de desplazamiento de la lila, compruebo cómo las intensas lluvias recientes volvieron a poner en evidencia la acumulación masiva de esta vegetación en los ríos Ozama e Isabela.
Sin embargo, existe una confusión frecuente sobre su procedencia, ya que las precipitaciones no generan esta especie acuática, sino que impulsan el desplazamiento masivo de su biomasa desde la cuenca alta.
A mi lado, secándose el sudor de la frente mientras sostiene una vara para despejar la vegetación, un obrero de la Armada Dominicana me confiesa: “Desde que llueve parece que le echan abono porque de una vez llenan este río”. Su testimonio refleja la creencia popular que observo a diario en las orillas, aunque la ciencia explique una historia distinta.

Para que las labores de eliminación de lilas se hagan con mayor rapidez las autoridades cierran el puente flotante, para liberar el paso de las plantas. Jorge González
Conocida científicamente como Eichhornia crassipes y popularmente como jacinto de agua o lila, esta especie es originaria de la cuenca del Amazonas en América del Sur. Al tomar un ejemplar con las manos, aprecio sus hojas esponjosas y un sistema radicular denso que le permite flotar libremente sobre la corriente.
La planta se multiplica a una velocidad asombrosa en cauces tranquilos y con alta presencia de nutrientes, por lo que durante las épocas secas permanece estancada en las orillas alimentándose del nitrógeno y fósforo derivados de las aguas residuales urbanas.
Abordando el segundo tema, centrado en el puente flotante como embudo y punto crítico de acumulación, observó cómo el escenario cambia radicalmente al llegar las lluvias. Cuando ocurren aguaceros fuertes, el aumento del caudal y la fuerza de la corriente arrastran toda la vegetación acumulada en la cuenca alta, haciendo que las lilas bajen masivamente hacia la desembocadura.
Al llegar a la zona céntrica, la estructura del puente flotante funciona, sin proponérselo, como una represa artificial que frena abruptamente su paso. Al detener el avance natural de la vegetación, ante mis ojos se forma una densa alfombra verde que bloquea el paso del agua, afecta el entorno y dificulta gravemente la navegación marítima y fluvial en la zona.
Beneficios y perjuicios ambiental de las lilas

Obreros de la dirección Dragas trabajan para liberar el paso de las plantas hacía el mar Caribe. Jorge González
Desde la perspectiva ambiental, al analizar el fenómeno con datos en Internet, compruebo que la lila posee un comportamiento ambivalente entre la purificación y la invasión.
Entre sus beneficios figuran que actúa como un filtro biológico mediante la fitorremediación, siendo capaz de absorber metales pesados y el exceso de nutrientes para ayudar a depurar las aguas contaminadas del río.
Sin embargo, el perjuicio surge cuando su crecimiento se descontrola en la superficie, ya que esta espesa capa impide el paso de la luz solar y reduce el oxígeno disuelto en el agua, provocando la muerte de peces y alterando gravemente la biodiversidad acuática.
Operativo de desmonte y arrastre
El estruendo de la maquinaria interrumpe mis anotaciones cuando, ante la emergencia, los miembros de la Dirección General de Dragas, Presas y Balizamiento, dependencia de la Armada de República Dominicana, continúan las labores de dragado y limpieza en la zona afectada.
Desde el borde de la orilla observo cómo su principal objetivo es mover mecánicamente estas masas vegetales para que continúen su trayectoria natural hacia el mar Caribe.
Aunque hay más de diez hombres, varios botes y una maquina para erradicar las plantas, nada es efectivo por lo que deciden abrir el puente y ahí todo empieza a funcionar mejor.
A pesar de estos esfuerzos continuos que presencio en el terreno, los expertos advierten que la solución definitiva no es retirar la planta del río, sino sanear los vertidos de aguas residuales que la alimentan y controlar su crecimiento desde la cuenca media antes de que se inicien las tormentas.

Es normal la masa verde de lilas en toda la orilla del río Isabela. Jorge González

