
La entrega de balones de fútbol por parte del presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, durante su visita a Buenaventura ha desatado fuertes críticas entre residentes que consideran que, en medio de las consecuencias del devastador terremoto de magnitud 7.4, las prioridades deberían concentrarse en la recuperación de hospitales, centros educativos, viviendas y servicios básicos.
Las imágenes, difundidas ampliamente en redes sociales, muestran al mandatario entregando balones con la frase “Firmes por la Patria”, lema asociado a su proyecto político, durante el recorrido realizado el domingo 16 de agosto por esta ciudad del Pacífico colombiano, una de las zonas afectadas por el sismo.
Entre las reacciones que se hicieron virales destaca la de un ciudadano que cuestionó duramente la entrega de los artículos deportivos mientras, según denunció, persisten serias necesidades en salud y educación.
“¿Qué es lo que le sucede? ¿Cuántos millones se gastaron solamente en poner un bendito logo a ese balón que está ahí? Mientras tanto, los niños están allá en el hospital, en la clínica. Aquí tenemos crisis en salud, crisis en educación. Se cayeron 26 colegios, 26 colegios”, expresó.
El hombre continuó sus críticas señalando la situación del sistema sanitario y cuestionando las prioridades de la ayuda entregada a la población.
“El hospital está colapsado en salud. ¿Y cómo es posible que la gente reciba un hijo de puta balón con un logo que se gastaron más de mil millones de pesos mientras los niños se están muriendo de hambre? Eso es mucha miserableza y eso es un descaro con nosotros”, manifestó.
La denuncia sobre los 26 colegios refleja la preocupación existente por la infraestructura educativa de Buenaventura, aunque esa cantidad no debe presentarse como una cifra oficial de centros completamente derrumbados. La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) informó, por separado, que al menos 29 colegios de Buenaventura se encontraban al borde de la destrucción tras el terremoto. A nivel nacional, durante la visita presidencial se habló de más de 2,000 centros educativos afectados por el desastre.
Tampoco existe hasta el momento información pública que permita confirmar que se hayan gastado más de mil millones de pesos en los balones, cuánto costaron, cuántos fueron adquiridos o con qué recursos se financiaron. Esa cifra corresponde a la acusación realizada por el ciudadano en el video y no a un dato comprobado oficialmente.
Sin embargo, el reclamo encontró eco entre residentes y sectores políticos por el contraste entre la entrega de los balones y las necesidades que todavía enfrenta Buenaventura. Pares señaló que en las calles permanecen viviendas con riesgo de colapso y recogió cuestionamientos de habitantes sobre la velocidad y alcance de la asistencia que ha llegado a la ciudad.
El expresidente Gustavo Petro también se sumó a las críticas y compartió uno de los videos que circulaban en las redes sociales. “Confundieron una emergencia humanitaria por terremoto con un partido de fútbol”, escribió al cuestionar la escena.
La polémica ocurre mientras Colombia continúa intentando recuperarse del terremoto que sacudió el país el pasado 10 de agosto a las 7:34 de la mañana, con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El Servicio Geológico Colombiano estableció una magnitud de 7.4 y una profundidad de 103 kilómetros, y lo calificó como el evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
La tragedia ha dejado al menos 289 fallecidos y miles de heridos, mientras continúan las labores de búsqueda y recuperación. Además, decenas de miles de viviendas quedaron destruidas o averiadas en el occidente colombiano, especialmente en regiones del Pacífico y ciudades como Cali, Pereira y Quibdó.
Un balance de la UNGRD con corte a la tarde del 16 de agosto contabilizaba, además, 185,996 personas afectadas, 120,671 familias damnificadas, 472 municipios con daños en 15 departamentos, 127,608 viviendas averiadas y 26,392 destruidas. Las cifras han sido modificadas durante los últimos días a medida que las autoridades cruzan y depuran los registros de víctimas.
En medio de las críticas, el Gobierno sostiene que la visita de De la Espriella a Buenaventura no se limitó a la distribución de balones. La Presidencia informó que el mandatario inspeccionó daños en infraestructura y anunció medidas para fortalecer la atención sanitaria y avanzar hacia la reconstrucción.
Según la información gubernamental, fueron enviados más de 260 kilos de medicamentos, insumos y dispositivos médicos, mientras profesionales de la salud procedentes de Bogotá fueron destinados a apoyar el hospital Luis Ablanque de la Plata. También se anunció la instalación de carpas, la habilitación de 24 camas adicionales, el traslado de pacientes de alta complejidad a otros departamentos y la reactivación del buque hospital Benkos Biohó.
“Buenaventura no está sola”, aseguró De la Espriella durante la visita, en la que prometió avanzar en la reconstrucción de la ciudad y atender problemas históricos de infraestructura y servicios.
Pero esas explicaciones no evitaron que los balones terminaran convirtiéndose en el símbolo de las críticas a su recorrido.
Para quienes cuestionaron el gesto, el problema no es simplemente que un niño reciba un balón, sino el mensaje que proyecta en una comunidad donde familias han perdido sus viviendas y donde existen reclamos urgentes por hospitales, colegios y asistencia humanitaria.
Una semana después del terremoto, mientras continúan la búsqueda de desaparecidos, la remoción de escombros y la atención de miles de damnificados, la escena abrió una discusión sobre las prioridades del Gobierno frente a la tragedia.



