Los Angeles Lakers están a punto de cambiar de propietario nuevamente. Bob Iger, exdirector ejecutivo de Walt Disney, y el inversionista Joshua Kushner acordaron comprar la histórica franquicia de la NBA por US$12,500 millones, una operación que establecería un nuevo récord para la venta de un equipo deportivo profesional estadounidense.
La operación fue reportada este miércoles por Financial Times, que inicialmente informó sobre el acuerdo entre los empresarios y el actual propietario mayoritario de los Lakers, Mark Walter. El monto definitivo señalado posteriormente por AP y Reuters asciende a US$12,500 millones.
El negocio todavía necesita la aprobación de la Junta de Gobernadores de la NBA, por lo que el cambio de control no está formalmente concluido.
Los Lakers aumentaron US$2,500 millones de valor en poco más de un año
Lo extraordinario no es solamente el precio, sino la velocidad con la que la valoración de los Lakers volvió a dispararse.
En junio de 2025, la familia Buss acordó vender a Walter la participación mayoritaria del equipo tomando como referencia una valoración aproximada de US$10,000 millones. La NBA aprobó formalmente aquella transacción el 30 de octubre de 2025.
Ahora, menos de un año después de aquella aprobación, el acuerdo con Iger y Kushner eleva la valoración a US$12,500 millones, un incremento de aproximadamente 25 %.
Es decir, sobre el papel, la franquicia aumentó alrededor de US$2,500 millones de valor en un período extraordinariamente corto.
Los Lakers se convertirían así en el equipo profesional estadounidense vendido por el precio más alto de la historia.
¿Quiénes son los nuevos compradores?
Bob Iger es uno de los ejecutivos más conocidos de la industria del entretenimiento estadounidense. Durante sus períodos al frente de The Walt Disney Company supervisó la expansión del conglomerado y adquisiciones de marcas como Pixar, Marvel, Lucasfilm y 21st Century Fox. También posee experiencia en inversiones deportivas.
Su futuro socio, Joshua Kushner, de 41 años, es el fundador de Thrive Capital, firma de capital de riesgo vinculada a grandes inversiones tecnológicas.
Kushner tiene además una conexión directa con una de las familias políticas más conocidas de Estados Unidos: es hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump y yerno del presidente Donald Trump.
Iger y Kushner ya venían explorando juntos entrar al negocio de la NBA. En junio se conoció que habían contratado asesores financieros y analizaban presentar una oferta para convertirse en propietarios mayoritarios de una eventual franquicia de expansión en Las Vegas.
En lugar de esperar por un nuevo equipo, ahora tendrían la posibilidad de controlar una de las marcas más reconocidas del deporte mundial.
De Las Vegas a los Lakers
La compra modifica aquellos planes.
Iger y Kushner habían contemplado realizar su inversión a través de Thrive Eternal, una estructura creada por la firma de Kushner para invertir a largo plazo en marcas y activos considerados culturalmente relevantes.
Ahora su objetivo pasa directamente a los Lakers, franquicia que ha ganado 17 campeonatos de la NBA y por la que han pasado figuras como Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Kobe Bryant, Shaquille O’Neal y LeBron James.
Los compradores indicaron que su intención es preservar el legado construido durante décadas por la familia Buss y mantener al equipo compitiendo al máximo nivel.
Otro cambio importante para los Lakers
La operación llega además en medio de una transformación deportiva.
LeBron James dejó a los Lakers durante esta temporada baja y firmó con los Philadelphia 76ers, mientras la organización ha pasado a colocar a Luka Doncic como su principal figura.
Los Lakers también realizaron numerosos movimientos para reorganizar su plantilla de cara a la temporada 2026-2027.
Pero ninguno alcanza económicamente la dimensión del negocio que ocurre fuera de la cancha.
Hace poco más de un año, US$10,000 millones parecían una cifra extraordinaria para vender un equipo de baloncesto. Ahora los Lakers podrían cambiar nuevamente de manos por US$12,500 millones.
Y si la NBA aprueba la operación, Bob Iger y Josh Kushner no tendrán que esperar a que Las Vegas reciba una franquicia para convertirse en propietarios de un equipo: habrán comprado directamente uno de los nombres más valiosos del deporte mundial.

