
Cuatro ciudadanos dominicanos se declararon culpables de participar en una red transnacional de estafas que, mediante centros de llamadas operados desde República Dominicana, engañó a más de 400 adultos mayores en Estados Unidos y provocó pérdidas superiores a cinco millones de dólares, informó la Fiscalía Federal del Distrito de Massachusetts.
Los acusados, identificados como Oscar Manuel Castaños García, de 34 años; Joel José Cruz Rodríguez, alias «Paflow», de 34; Edward José Puello García, de 45; y Joel Francisco Mathilda León, de 27, admitieron su participación en una conspiración para cometer fraude postal y electrónico, así como en una conspiración para lavar dinero.
Los cuatro fueron acusados formalmente por un gran jurado federal en mayo de 2024. Posteriormente, fueron arrestados en República Dominicana en agosto de 2025 a solicitud de las autoridades estadounidenses, extraditados a Estados Unidos y permanecen detenidos a la espera de la sentencia.
Cómo operaba la estafa
De acuerdo con los documentos judiciales, Castaños García dirigía varios centros de llamadas en República Dominicana desde donde empleados que hablaban inglés contactaban a adultos mayores en Estados Unidos y se hacían pasar por sus nietos u otros familiares cercanos que supuestamente atravesaban una emergencia.
La operación utilizaba una modalidad conocida como «estafa del abuelo» (grandparent scam).
Primero, un empleado identificado como «Opener» llamaba a la víctima y fingía ser su nieto, alegando que había sufrido un accidente y necesitaba dinero. Posteriormente, otro empleado, conocido como «Closer«, se comunicaba con la persona y se hacía pasar por el abogado del supuesto familiar para solicitar dinero destinado a cubrir honorarios legales.
Una vez que las víctimas entregaban el dinero, los integrantes de la red utilizaban diferentes mecanismos para trasladarlo y enviarlo a República Dominicana.
- En muchos casos, los estafadores ordenaban a las víctimas entregar paquetes con efectivo a conductores de servicios de transporte por aplicación. Los conductores, sin saber que estaban participando en una estafa, recogían los paquetes en las viviendas de los adultos mayores y los llevaban a lugares cercanos donde los recogían los integrantes de la organización.
En otros casos, las víctimas eran instruidas para enviar paquetes de dinero en efectivo por correo o empresas de transporte comercial.
La red también habría vuelto a contactar a algunas víctimas para exigirles dinero adicional, en ocasiones hasta dos o tres veces. Los estafadores utilizaban nuevas historias para justificar las solicitudes, como supuestos problemas surgidos después del accidente.
Incluso, en algunos casos, los cómplices habrían solicitado a conductores de servicios de transporte llevar a las víctimas hasta sus bancos para que retiraran más dinero.
Más de 400 víctimas
La investigación identificó más de 400 víctimas, con una edad promedio de 84 años. Al menos 50 de ellas residían en Massachusetts.
Según las autoridades, las pérdidas acumuladas superaron los cinco millones de dólares.
Castaños García habría supervisado las operaciones de los centros de llamadas y contado con la ayuda de Cruz Rodríguez y Puello García, quienes presuntamente dirigían a los empleados, les daban instrucciones y realizaban pagos.
Mathilda León habría participado como uno de los llamados «runners» o recolectores de dinero en Estados Unidos, encargados de recibir los fondos obtenidos de las víctimas.
Los operadores también contaban con personas dedicadas al lavado de dinero para trasladar las ganancias ilícitas desde Estados Unidos hasta República Dominicana.
Otro dominicano fue condenado
Un quinto acusado, Luis Germán Santos Burgos, de 33 años, fue sentenciado el 25 de junio de 2026 a 48 meses de prisión, además de tres años de libertad supervisada, por su participación en otra operación de estafa a adultos mayores.
Santos Burgos dirigía otro centro de llamadas dedicado a este tipo de fraude en República Dominicana y, según las autoridades, coordinaba con Castaños García el envío de recolectores a Estados Unidos para recoger el dinero obtenido de las víctimas.
Un sexto acusado, Gerardo Heriberto Núñez Núñez, de 41 años, acordó declararse culpable de conspiración para lavar dinero. Según la acusación, habría facilitado cuentas bancarias a nombre de supuestas empresas para que los integrantes de la red depositaran el dinero obtenido mediante las estafas.
Posteriormente, Núñez Núñez habría coordinado la entrega de efectivo a personas en Nueva York y otros lugares, para luego proporcionar el dinero a los operadores de los centros de llamadas en República Dominicana.
Piden a posibles víctimas denunciar
Las autoridades estadounidenses exhortaron a las personas que consideren que pudieron haber sido víctimas de esta red o de otras estafas dirigidas contra adultos mayores a comunicarse con las autoridades federales.
La Fiscalía Federal de Massachusetts recordó que este tipo de delitos suele aprovecharse de la confianza de las personas mayores y de su preocupación por el bienestar de sus familiares.
Los cargos de conspiración para cometer fraude postal y electrónico contemplan penas de hasta 20 años de prisión, mientras que la conspiración para lavado de dinero también puede conllevar hasta 20 años de cárcel, además de multas y libertad supervisada.
La investigación contó con la colaboración de la Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia de Estados Unidos y autoridades de República Dominicana.
Las acusaciones contenidas en los documentos judiciales constituyen alegaciones y los acusados que aún no han sido condenados se presumen inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad más allá de toda duda razonable ante un tribunal.



