
En el deporte dominicano hay historias que trascienden las medallas y se convierten en símbolos de disciplina, perseverancia y pasión. Una de ellas es la de María Dimitrova y Félix Sánchez, una pareja que reúne dos de los nombres más importantes del movimiento olímpico de la República Dominicana.
Mientras Dimitrova sigue escribiendo páginas doradas en el karate dominicano, Sánchez acompaña desde la preparación y la experiencia a una atleta ganador de múltiples medallas de oro, que se mantiene vigente en la élite internacional.
La “Princesa del Karate”, como es conocida Dimitrova, volvió a demostrar su calidad en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, donde conquistó la medalla de oro en la modalidad de kata femenino, reafirmando su condición como una de las máximas referentes de esta disciplina en la historia del país.
Su trayectoria está marcada por una extensa colección de títulos nacionales e internacionales, con campeonatos Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos y participaciones destacadas a nivel mundial. Su constancia la ha convertido en una de las atletas dominicanas más laureadas de los últimos años.
Pero detrás de esa campeona existe también una historia de amor que nació entre dos figuras acostumbradas a representar la bandera dominicana en los escenarios más importantes.
Un encuentro que terminó en una historia de vida
El primer acercamiento entre María Dimitrova y Félix Sánchez ocurrió luego de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, cuando coincidieron para conversar sobre proyectos vinculados a sus fundaciones y trabajos sociales.
Según ha contado Dimitrova, en aquel encuentro hubo una anécdota que marcó el inicio de una conexión especial. La karateca le ofreció una cerveza a Sánchez, pero el doble campeón olímpico le respondió que durante compromisos de trabajo no consumía alcohol. Ella fue a buscar las bebidas y al regresar ya no encontró al corredor dominicano.
Tiempo después volvieron a coincidir, intercambiaron contactos y, durante la pandemia, comenzaron una comunicación constante que poco a poco fortaleció la relación hasta convertirse en pareja.
La unión llegó al matrimonio en 2020, en una ceremonia privada, y posteriormente recibieron a su hijo Ayden en 2021.
Dos campeones, una misma misión
La historia de ambos está marcada por la excelencia deportiva. Félix Sánchez es una leyenda del atletismo dominicano, ganador de dos medallas de oro olímpicas en los 400 metros con vallas, en Atenas 2004 y Londres 2012, además de títulos mundiales.
Después de construir su legado en la pista, el “Súper Félix” asumió un nuevo rol: aportar sus conocimientos para ayudar al crecimiento de otros atletas, incluyendo a su esposa.
En el caso de Dimitrova, Sánchez se ha integrado a sus entrenamientos trabajando aspectos como la velocidad, potencia y preparación física, elementos que complementan la técnica que la karateca ha perfeccionado durante décadas.
“María y Félix representan dos caminos diferentes que terminaron encontrándose en el mismo lugar: el compromiso de defender la bandera dominicana”, destaca la historia de una pareja que combina experiencia, disciplina y amor por el deporte.
Un legado que continúa
Más allá del oro conquistado por Dimitrova en Santo Domingo 2026, su presencia representa la vigencia de una atleta que ha dedicado gran parte de su vida al karate y que continúa siendo inspiración para las nuevas generaciones.
Junto a Félix Sánchez, forma una dupla que simboliza el éxito deportivo dominicano: dos campeones que llegaron desde distintas disciplinas para construir una historia común y seguir dejando huellas dentro y fuera de los escenarios competitivos.


