
«Somos cuidadores de vida», con esa reflexión, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, llamó este viernes a los profesionales de la salud a ejercer su vocación con sensibilidad, amor y esperanza, durante la misa por el 11avo aniversario del Servicio Nacional de Salud (SNS).
En la eucaristía, Morel Diplán comparó la labor de médicos, enfermeras y demás profesionales del sistema de salud con la del sembrador del evangelio (Mateo 13, 18-23), al destacar que ambos tienen la misión de proteger y hacer florecer la vida.

Arzobispo llama al personal del SNS a ejercer la medicina con sensibilidad, amor y esperanza
«Cada vez que (el sembrador) siembra una semillita, siembra vida. Por eso el médico, el que trabaja por la salud de los demás, está alineando con vida. El valor más grande que tiene el ser humano, el valor más grande que Dios nos ha regalado, nuestra vida y nuestra dignidad. Y esa misión que tienen ustedes de cuidar la vida, de proteger la vida, de acompañar a esa persona en su situación de vida, es algo sumamente valioso y trascendental», expresó.
Durante su reflexión, el arzobispo recordó que quienes dirigen instituciones de salud enfrentan diariamente múltiples responsabilidades y desafíos, por lo que consideró necesario detenerse para no perder el rumbo, reflexionar y poner esa misión en manos de Dios.
Asimismo, afirmó que un profesional de la medicina debe actuar con profunda sensibilidad hacia las personas que atiende.
«Ese debe ser el primer elemento en la vocación de uno que ejerce la medicina. Si no tiene sensibilidad, que sea otra cosa. Porque está lidiando con situaciones y realidades humanas. Y para eso hay que tener sensibilidad. Y por eso es la sensibilidad del sembrador, que sabe bien qué es lo que conviene en ese momento, porque mira el cielo, mira la tierra, mira la naturaleza, y se da cuenta qué es lo que la tierra quiere, qué es lo que Dios quiere que se siembre», manifestó.
Morel Diplán sostuvo que la atención médica va más allá del tratamiento clínico y que el trato humano también forma parte del proceso de sanación.
«La medicina, los medicamentos, la atención, toda la terapia, todo eso sana, pero el amor sana, mucho más rápido, lo que sirve a la persona. Es mucho más sanador», afirmó Morel Diplán, al tiempo que exhortó al personal de salud a no perder la caridad en el ejercicio de su vocación.
El arzobispo advirtió que cuando el paciente es tratado «como un cliente o un producto» se pierde la esencia del servicio, por lo que insistió en que toda persona «necesita ser respetado, amado y valorado».
Durante la homilía, destacó que los médicos también son «sembradores de esperanza», ya que los pacientes llegan a los hospitales confiando en recuperar su salud.
«Ustedes son forjadores de esperanza. Una persona va donde usted con la esperanza de recobrar nuevamente su salud. Una persona va a buscar ayuda porque tiene la esperanza de que le sanarán. Si usted es un pesimista, un médico derrotista, un médico frustrado, lo que va a acabar con la vida de los demás. La esperanza da vida», expresó.
Diplán invitó a los profesionales de la salud a cumplir con el compromiso de promover, sembrar esperanza en la vida de las personas y brindar un servicio basado en el respeto y la altura.




