
Aunque el nuevo Código Penal incorpora sanciones para la difusión de imágenes, audios y videos falsos o alterados que afecten el honor o la reputación de una persona, abogados consultados consideran que la República Dominicana aún carece de una regulación específica para enfrentar los delitos cometidos mediante inteligencia artificial, como la clonación de voces, la creación de videos manipulados o los llamados deepfakes.
Las opiniones surgen en medio del creciente uso de herramientas de inteligencia artificial capaces de recrear rostros, voces e imágenes con un alto nivel de realismo, una tecnología que, según los juristas, también está siendo utilizada para cometer extorsiones, fraudes y campañas de descrédito.
El Código Penal sanciona el daño, pero no regula la inteligencia artificial
El abogado Omar Villanueva explicó que actualmente el país cuenta con la Ley 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología y que el nuevo Código Penal incorpora disposiciones para sancionar la difusión de imágenes, audios y videos falsos o alterados. Sin embargo, sostuvo que ninguna de esas normas regula de manera específica los delitos derivados del uso de inteligencia artificial.
“En lo que respecta a la inteligencia artificial, todavía no existe en el país una normativa que regule los delitos relacionados con esta tecnología”, afirmó.
A su juicio, la Ley 53-07 requiere una actualización para responder a los nuevos desafíos tecnológicos, ya que fue concebida antes del auge de las herramientas de inteligencia artificial generativa.
El nuevo Código Penal incorpora nuevas sanciones
El nuevo Código Penal dedica el artículo 192 a las infracciones cometidas mediante imágenes, audios o montajes. La normativa establece penas de dos a cinco años de prisión para quien difunda imágenes, audios o videos falsos o alterados sin consentimiento cuando estos afecten el honor, la reputación o la imagen de una persona.
Asimismo, aumenta la sanción de cinco a diez años de prisión cuando la difusión tenga fines de chantaje, extorsión, venganza o descrédito público, cuando el contenido sea íntimo o sexual, cuando la víctima pertenezca a grupos vulnerables o cuando la publicación se realice a través de redes sociales o plataformas digitales de acceso masivo.
No obstante, el artículo no hace referencia expresa a la inteligencia artificial ni regula de forma específica prácticas como la clonación de voz o la generación de contenido mediante sistemas de IA.
Piden reformar la Ley 53-07
Para Miguel Luciano, aunque la inteligencia artificial representa un importante avance tecnológico, también está siendo utilizada por organizaciones criminales para fabricar imágenes y videos falsos con fines de extorsión.
“Es necesario modificar la ley para aumentar las sanciones para quienes, de manera intencional, utilicen la inteligencia artificial para perjudicar a otras personas”, sostuvo.
El jurista entiende que las penas actuales contempladas en la legislación sobre delitos tecnológicos resultan insuficientes para responder a este tipo de conductas y considera necesario endurecer el régimen sancionador.
“Faltan herramientas jurídicas”
En la misma línea, el abogado Juan Carlos Bodo afirmó que la República Dominicana ha avanzado en el uso de la tecnología, pero no al mismo ritmo en la creación de instrumentos legales para perseguir los delitos derivados de la inteligencia artificial.
A su juicio, el ordenamiento jurídico dominicano continúa enfocado principalmente en delitos tradicionales, mientras las nuevas modalidades delictivas evolucionan con rapidez.
“El siglo XXI ha traído retos completamente distintos y hacen falta herramientas para perseguir este tipo de delitos”, expresó.
El desafío ya no es solo castigar
Aunque los abogados coinciden en que el nuevo Código Penal representa un avance al sancionar la difusión de contenido manipulado, consideran que el país enfrenta un nuevo desafío: desarrollar un marco jurídico que regule expresamente el uso malicioso de la inteligencia artificial.
Entienden que tecnologías como la clonación de voz, los deepfakes y otras herramientas de generación de contenido requieren reglas específicas que permitan investigar, tipificar y sancionar estas conductas con mayor precisión, sin depender únicamente de interpretaciones amplias de la legislación vigente.
Sobre los deepfakes

Los deepfakes son videos, audios o imágenes creados o alterados con inteligencia artificial para que parezcan completamente reales. Esta tecnología puede hacer que una persona aparente decir o hacer algo que nunca ocurrió, mediante la imitación de su rostro, gestos o voz con un alto nivel de precisión.
Aunque esta herramienta también tiene usos legítimos en la industria del entretenimiento y la producción audiovisual, su mayor preocupación radica en el potencial para difundir desinformación, cometer fraudes, afectar la reputación de personas o manipular la opinión pública. Por ello, los deepfakes se han convertido en uno de los principales desafíos de la era digital.
Los expertos recomiendan actuar con cautela antes de creer o compartir un contenido viral. Revisar la fuente original, verificar si el audio coincide con el movimiento de los labios, prestar atención a detalles como expresiones faciales, iluminación o movimientos poco naturales y consultar medios confiables son algunas de las medidas que ayudan a identificar posibles manipulaciones realizadas con inteligencia artificial.




