
Más allá de la Contribución Nacionalmente Determinada de República Dominicana (NDC 3.0 RD-2025), elaborada bajo los lineamientos del Acuerdo de París, el país deberá invertir alrededor de USD 23,719 millones para cumplir sus compromisos climáticos.
Este documento establece como meta reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 28 % para 2030 y en un 32 % para 2035, además de ejecutar un Plan Nacional de Adaptación integrado por 41 medidas y 155 metas.
Sin embargo, ese no es el único costo que debe asumir la economía nacional por este acuerdo internacional; también están los efectos de la contaminación, el calentamiento global, el incremento del nivel del mar y la ocurrencia de tormentas y lluvias más intensas, que provocan inundaciones, muertes, heridos, daños a las propiedades, obras civiles, entre otros.
A esto se suman los daños a carreteras, las pérdidas en el sector agrícola, el aumento del gasto público, el impacto sobre los seguros, el turismo y la productividad laboral debido a las olas de calor, entre otros efectos.
La ONG Red de Árboles señala que el impacto del CO₂ en los océanos ha incrementado la acidificación de las aguas, lo que ocasiona que los animales con conchas o corazas de carbonato de calcio, como los caracoles, pierdan parte de su estructura, según Phillip Munday, de la Universidad James Cook.
Añade, además, que los peces pierden la capacidad de oler, oír y escapar de los depredadores. La acidificación también afecta los arrecifes de coral, vitales para la biodiversidad marina y la protección de las costas.
Las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) se consolidan como uno de los principales desafíos para la sostenibilidad y el desarrollo de la República Dominicana, en un contexto en el que el país se ha comprometido a reducir los gases de efecto invernadero y fortalecer su capacidad de adaptación frente al cambio climático.
El exceso de CO₂ altera el equilibrio natural del planeta al intensificar el efecto invernadero, lo que acelera el calentamiento global. Entre sus principales consecuencias figuran el aumento de la temperatura media, el derretimiento de los glaciares y los polos, el incremento del nivel del mar, la acidificación de los océanos y la pérdida de biodiversidad.
El Banco Mundial y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), principal organismo científico de las Naciones Unidas en esta materia, coinciden en que el dióxido de carbono constituye el principal impulsor del calentamiento global provocado por la actividad humana.
La preocupación también ha sido reiterada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que informó que las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo récord en 2023. El organismo indicó que nunca antes el aumento del CO₂ en la atmósfera había sido tan acelerado y que, en apenas dos décadas, su concentración se incrementó en más de un 10 %, comprometiendo al planeta a varios años adicionales de aumento de las temperaturas.
Datos del Banco Mundial, citados por Bloomberg Línea, indican que las concentraciones atmosféricas de CO₂ ya superan las 420 partes por millón (ppm). Asimismo, las emisiones globales permanecen cerca de los 60,000 millones de toneladas de CO₂ equivalente al año, mientras que la quema de gas en pozos petroleros libera más de 500 millones de toneladas anuales.
COMPETITIVIDAD Y DEPENDENCIA ENERGÉTICA
En materia de competitividad, la República Dominicana, debido a las plantas que operan con derivados del petróleo, estaría expuesta al incremento del costo de la electricidad por las alzas del precio del barril cada vez que se producen conflictos bélicos.
Expertos indican que cada vez más empresas internacionales evalúan, antes de invertir, la huella de carbono de los países donde proyectan establecerse.
Por esa razón, conceptos como las “industrias verdes” comienzan a ganar importancia, especialmente en territorios como República Dominicana, expuesto a terremotos, tsunamis, huracanes, tormentas, ciclones e inundaciones.
¿Qué tan vulnerable es la República Dominicana mientras dependa de los combustibles fósiles? Mucho, porque esa dependencia afecta tanto la economía como el medio ambiente. Con el reciente conflicto en Medio Oriente, la economía nacional se ha visto afectada por el aumento de los precios de los derivados del petróleo y por la crisis generada tras los enfrentamientos armados.
A esto se suma la emisión de gases de efecto invernadero, cuyos efectos ya son evidentes. Transitar hacia una matriz energética más limpia parece convertirse en un camino obligatorio para el país.
CIUDADES SOSTENIBLES, UN DESAFÍO PENDIENTE
En República Dominicana, los alcaldes, de acuerdo con la Ley 176-07, dirigen los territorios distribuidos en 158 ayuntamientos y 235 juntas de distritos municipales, dentro de un territorio de menos de 48 mil kilómetros cuadrados.
Actualmente, la mayoría de los alcaldes y directores de juntas distritales enfrentan las evaluaciones del SISMAP Municipal, sistema que mide el desempeño y el nivel de cumplimiento en gestión interna y prestación de servicios.
En sentido general, en el “ranking del SISMAP”, gran parte de quienes dirigen los gobiernos municipales obtiene bajas calificaciones en su desempeño administrativo, lo que impacta negativamente el desarrollo de sus comunidades.
Con frecuencia, la discusión pública se limita a los resultados del SISMAP, la recogida de basura, deficiente en muchos lugares, el drenaje pluvial y el mantenimiento de los parques.
Sin embargo, poco se habla de verdaderas ciudades inteligentes, con visión de futuro tecnológico y del impacto de la inteligencia artificial, capaces de enfrentar problemas como las emisiones de CO₂, los entaponamientos, el hacinamiento y la ocupación de espacios públicos, incluidas las cañadas, como factores determinantes para la salubridad, la seguridad ciudadana y el desarrollo.
También deberían priorizarse aceras amplias y libres de motoristas y vendedores informales, el arbolado urbano, la movilidad sostenible, las ciclovías y los sistemas municipales de alerta temprana, entre otras iniciativas. El modelo de municipalidad que requiere el país parece todavía lejano de hacerse realidad.
El reportaje “Cambio climático y contaminación aceleran ocurrencia de fenómenos extremos en RD”, publicado por este autor, recoge las advertencias del IPCC sobre el incremento de lluvias extremas, olas de calor y ciclones tropicales como consecuencia del calentamiento global generado por las emisiones humanas.
El trabajo recuerda las precipitaciones extraordinarias registradas en el Gran Santo Domingo el 4 de noviembre de 2022 y los días 17 y 18 de noviembre de 2023, eventos que dejaron muertos, heridos, desplazados, severas inundaciones, daños a viviendas, vehículos e infraestructuras, además de pérdidas económicas millonarias.
El meteorólogo Jean Suriel explicó que el 4 de noviembre de 2022 se acumularon 267 milímetros de lluvia, mientras que entre el 17 y 18 de noviembre de 2023 se registraron 431 milímetros.
A estos episodios se suman las lluvias del 8 de abril de este año, que durante ocho horas dejaron acumulados de hasta 408 milímetros en el Gran Santo Domingo y otras provincias, provocando inundaciones generalizadas.
INNOVACIÓN PARA ELEVAR LA COMPETITIVIDAD
El reto inmediato es determinar si el país, el Gobierno y el sector empresarial están en condiciones de transformar, en el corto plazo, la capacidad instalada nominal del sistema eléctrico, integrada por gas natural (28 %), energía solar (22 %), fuel oil (18 %), carbón (15 %), hidroeléctrica (9 %), energía eólica (7 %) y biomasa (1 %).
Las plantas que operan con gas natural, fuel oil y carbón generan una parte importante de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que un proceso gradual de sustitución contribuiría a reducir el impacto ambiental.
Además, los constantes aumentos de los precios de los derivados del petróleo afectan directamente los precios de todo en RD, incluyendo la energía.
La República Dominicana enfrenta una nueva etapa de desarrollo en la que su competitividad económica dependerá de la capacidad para transformar su matriz energética, adaptarse al cambio climático, modernizar sus ciudades, incorporar innovación y elevar la productividad.
De acuerdo con publicaciones del Ministerio de Energía y Minas, las plantas que utilizan carbón mineral representan la principal fuente de emisiones de CO₂ dentro del sistema eléctrico dominicano.
El carbón encabeza el ranking debido a que posee el mayor factor de emisión por unidad de electricidad generada. Las principales emisiones provienen de la Central Termoeléctrica Punta Catalina y de la central Barahona Carbón.
En segundo lugar, se ubican las plantas que operan con fuel oil No. 6, conocido también como bunker C, combustible que además de emitir elevadas cantidades de CO₂ genera otros contaminantes atmosféricos. Entre ellas figuran Karpowership, Quisqueya I y II y Palamara.
Las centrales alimentadas con gas natural ocupan la tercera posición. Aunque también producen emisiones de carbono, presentan una combustión más eficiente y menor intensidad de emisiones por megavatio-hora que el carbón y el fuel oil. Entre las principales instalaciones se encuentran AES Andrés, CESPM (Cogentrix) y las barcazas de Estrella del Mar.
El fuel oil No. 2 representa la menor participación dentro del SENI. Se emplea principalmente como combustible de respaldo para el arranque de unidades o durante períodos de alta demanda, aportando aproximadamente el 0.5 % de la matriz de generación.




