
La proporción de adultos que vive con demencia ha aumentado sustancialmente en varias regiones de América Latina y en el Caribe durante las últimas décadas, una tendencia opuesta a la disminución de esta enfermedad que se registra en muchos países ricos.
Lo ha comprobado un equipo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis y la Universidad de Newcastle en el Reino Unido, que han estudiado datos de casi 17,000 adultos de 65 años o más en Cuba, República Dominicana, México, Perú y Puerto Rico, recopilados primero a principios de la década de 2000 y luego unos 20 años después; hoy publican los resultados de su trabajo en la revista Jama Neurology.
Aumento de casos en tres países
Durante ese período, la prevalencia de la demencia en México, Perú y Puerto Rico aumentó significativamente, pasando de aproximadamente uno de cada 10 adultos mayores a casi uno de cada seis, y las tasas de demencia se mantuvieron estables en Cuba y República Dominicana.
La investigación asocia esta tendencia negativa con el incremento de la obesidad y la falta de control sobre enfermedades metabólicas y cardiovasculares en la región, y apunta que la estabilidad observada en Cuba ofrece una esperanza, porque sugiere que la prevención es posible mediante mejores hábitos de vida.
En algunos países de altos ingresos, incluido Estados Unidos, la prevalencia de la demencia -el porcentaje de adultos mayores que viven con esta enfermedad neurodegenerativa- se ha mantenido estable o incluso ha disminuido en las últimas décadas, debido probablemente a las mejoras en el acceso a la educación y a estilos de vida más saludables, lo que conlleva un mejor control de la presión arterial y una mejor salud cardíaca y metabólica.
Para tratar la casi total ausencia de evidencia sobre las tendencias de la demencia en América Latina, los investigadores recurrieron al Grupo de Investigación sobre Demencia 10/66, una iniciativa multinacional creada a principios de la década de 2000 para recopilar datos poblacionales sobre demencia en países de ingresos bajos y medios, incluyendo cinco sitios en América Latina y el Caribe.
En cada sitio, los encuestadores visitaron los hogares de los participantes, entrevistando a todos los adultos mayores de 65 años que dieron su consentimiento; este método de visitas domiciliarias permite a los investigadores llegar a personas que quizás nunca acudan a una clínica o especialista y que por lo tanto suelen quedar excluidas de los datos recopilados en hospitales o consultorios médicos.
La encuesta se realizó entre 2003 y 2006, y luego entre 2016 y 2020, para registrar las tendencias a largo plazo en la prevalencia de la demencia.
El diagnóstico se basó en una combinación validada de pruebas cognitivas, una entrevista clínica y una entrevista con una persona cercana al participante, diseñada para identificar la demencia de manera equitativa en diferentes culturas y niveles educativos.
Cifras regionales y comparación internacional
La prevalencia general de demencia en los cinco sitios aumentó del 10,6 al 16,9 por ciento en dos décadas; al examinar cada sitio individualmente, los investigadores encontraron que la prevalencia de demencia aumentó significativamente en México (del 9,6 al 14,5 por ciento), Perú (del 7,6 al 11,7) y Puerto Rico (del 10,7 al 15,7), incluso después de tener en cuenta el envejecimiento de la población entre los diferentes períodos de tiempo.
En los otros dos lugares de estudio, Cuba y República Dominicana, las tasas de demencia se mantuvieron estables, y los autores han sugerido que podría deberse a que esas poblaciones no han experimentado el mismo aumento rápido de la obesidad, el sedentarismo y las enfermedades metabólicas no controladas que han caracterizado a otras partes de la región en las últimas dos décadas.
Extrapolando a nivel nacional, las tasas de demencia del estudio en el punto temporal más reciente se traducen en aproximadamente 1,2 millones de personas que viven con demencia en México, 111,200 en la República Dominicana, 416,800 en Perú, 133,200 en Cuba y 100,400 en Puerto Rico.
Prevención y control de riesgos
Los investigadores han incidido en que es conocido cómo abordar los factores de riesgo -mantenerse físicamente activo, controlar la presión arterial y el azúcar en la sangre, no fumar, buscar atención médica de inmediato con los síntomas y estar socialmente conectado- y han sugerido por ello la importancia de la inversión para vigilar la demencia y de los programas de prevención.




