
El proyecto que busca transformar el pez diablo en harina de pescado para reducir el impacto de esta especie invasora podría ser implementado próximamente en La Vega, una de las provincias donde su proliferación continúa afectando los ecosistemas acuáticos.
La iniciativa fue planteada por el pescador Félix Frías durante un recorrido realizado por N Digital en el río Camú, donde explicó que la abundancia del pez en esa zona convierte a la provincia en un lugar idóneo para desarrollar el programa.
“El proyecto se quiere traer a La Vega, Dios mediante. Tenemos la materia prima, que es este pez, para la elaboración de la harina de pescado”, expresó.
Frías señaló que diariamente él y su equipo capturan miles de ejemplares del pez diablo, extrayéndolos de los nidos que construyen en las riberas de los ríos y que, según explicó, contribuyen a la erosión de las márgenes y afectan el equilibrio del ecosistema. Parte de las capturas son destinadas al consumo, mientras que otras se distribuyen a personas interesadas en adquirirlas.
El pescador considera que la producción de harina de pescado representaría una alternativa para dar valor agregado a la especie, al tiempo que contribuiría a disminuir su población. Indicó que este producto podría ser utilizado en la elaboración de alimentos balanceados para animales, fertilizantes y otros subproductos de uso industrial.
Consultado por N Digital, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales confirmó que estudia mecanismos para ampliar esta iniciativa, con el propósito de convertir el pez diablo, considerado una de las especies invasoras de mayor impacto en los ecosistemas acuáticos del país, en una alternativa de aprovechamiento productivo.
La directora de Biodiversidad de la institución, Marina Hernández, explicó que el aprovechamiento industrial de esta especie podría convertirse en una herramienta para reducir su expansión y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas para las comunidades dedicadas a su captura.
La funcionaria recordó que el proyecto piloto comenzó en marzo de 2026 en la comunidad de Laguna Saladilla, en Monte Cristi, con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), que destinó una inversión de US$40,000. La iniciativa es ejecutada por la Fundación AVSI República Dominicana con el respaldo técnico del Ministerio de Medio Ambiente.
De concretarse su llegada a La Vega, el proyecto permitiría aprovechar las grandes cantidades de pez diablo que son extraídas de los ríos de la provincia, al tiempo que reforzaría las acciones para controlar una especie cuya expansión representa una amenaza para la biodiversidad y las especies nativas.




