
Montecristi, RD.-No se puede visitar la provincia de San Fernando de Montecristi sin visitar los dos monumentos más importantes de la zona: el primero una obra de la ingeniería moderna como lo es el Reloj Público de Montecristi, ubicado en el corazón del parque Central Parque Duarte.
Y la otra una obra de la naturaleza como lo es el Parque Nacional El Morro que se erige firmemente como el espacio protegido más importante del noroeste dominicano. Su territorio abarca una extensa franja costera que se extiende geográficamente desde la frontera con Haití hasta la hermosa zona playera de Punta Rusia.
El Morro
El Morro de Montecristi es un imponente monolito geológico de naturaleza caliza que emerge de forma abrupta en el litoral costero del noroeste dominicano, alzándose como el centinela pétreo de la Línea Noroeste.
Geográficamente, es una imponente meseta con silueta de camello acostado, según dicen, que alcanza los 242 metros sobre el nivel del mar, coronando un área protegida de bosque seco subtropical y manglares que se extiende frente al océano Atlántico.
Más allá de su valor ecológico como santuario de especies endémicas, El Morro funciona como el gran cordón umbilical entre la tierra y el mar de la provincia, consolidándose como un hito visual indomable y el símbolo ecoturístico de identidad más potente de toda la región septentrional.
“Ver el dinamismo de hoy nos llena de orgullo porque dinamiza los negocios de la zona. Aquí vienen turistas de muchas partes a ver esta belleza natural», afirma entusiasmada, Ramona Espinal una maestra local.
Para los montecristeños, la llegada constante de autobuses llenos de excursionistas representa un esperado renacer económico.

Visto desde el muelle o malecón de Montecristi El Morro asemeja un camello o una tortuga. Jorge González
Biodiversidad costera
La imponente meseta alberga un valioso ecosistema de bosque seco subtropical, caracterizado por su abundante vegetación xerófila. Este santuario natural proporciona un hábitat protegido esencial para numerosas especies endémicas de la fauna y flora silvestre de la isla española.
Sus extensas áreas de manglares, la convierten en una reserva ecológica que los viajeros exploran mediante senderos peatonales o dinámicas excursiones en bote. Sus aguas de tonos verde azulados ofrecen condiciones idóneas para el buceo y la fotografía de naturaleza submarina.
“La vista desde los miradores es una experiencia mística, el color del agua cambia con el sol”, dice Liliana de Jesús turista puertorriqueña. Los visitantes foráneos coinciden en que la paz y el paisaje virgen justifican el viaje.

Esta es parte de la vista del océano Atlántico que se observa desde lo alto de El Morro. Jorge González
Frente a la playa de arena marrón y fuerte oleaje, se alza el icónico cayo en forma de zapato. Aunque popularmente se confunde con todo el parque, este peñón es un monumento natural costero que simboliza el orgullo de Montecristi.

Vista desde arriba del zapato en donde hay un ecosistema único en el país. El Nacional/ Jorge González
Vistas impresionante
Desde la cima de la gran meseta, los excursionistas disfrutan vistas panorámicas hacia Isla Cabra y San Fernando de Montecristi. Este histórico pueblo fue fundado por Nicolás de Ovando y nombrado en honor al recordado rey Fernando el Católico.

La escalinata que son de un material plástico o PVC muestra inestabilidad y deterioro en algunos lugares. Jorge González
Mantenimiento
La transformación actual del parque responde al remozamiento iniciado en 2021 por el Ministerio de Medio Ambiente, bajo la dirección de Orlando Jorge Mera y el Banco de Reservas. Las obras de uso público convirtieron el entorno en un lugar cómodo, seguro, ecológico y sumamente acogedor.
En la actualidad las escalinatas muestran cierto deterioro, por lo que seria bueno que las autoridades tomen carta en este asunto para que con el pasar del tiempo todo esto no empeore.

Caminar a la sima de la montaña al través del sendero de las cruces en el Parque Nacional El Morro es una de las actividades en la zona. Jorge González
Recomendaciones y observaciones
Actualmente, las escalinatas principales muestran un evidente deterioro físico. Es imperativo que las autoridades intervengan la estructura a la brevedad, garantizando que el paso del tiempo y el constante flujo de visitantes no terminen destruyendo este gran tesoro nacional.
Al tratarse de un área protegida donde se prioriza la conservación ambiental, el parque no cuenta con comercios ni restaurantes en su interior. Por ello, se recomienda a los excursionistas llevar sus propios alimentos y agua, y regresar estrictamente con sus desechos.
No obstante, antes de llegar a la zona protegida, la ruta ofrece diversos paradores, cafeterías y comedores especializados en mariscos, pescados frescos y el emblemático plato local: el chivo liniero.
Por último, aunque la imponente playa de El Morro cautiva con su singular arena marrón, su fuerte oleaje y traicioneras corrientes marinas la hacen peligrosa para nadar o visitarla con niños; por lo tanto, no se recomienda como un balneario tradicional, sino como un espacio de contemplación.




