
El reciente aumento de casos de sarampión en América Latina ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar la vigilancia epidemiológica y a recordar las diferencias entre esta enfermedad y la varicela, dos infecciones virales que suelen confundirse por sus erupciones en la piel, pero que presentan síntomas, riesgos y formas de contagio distintas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el sarampión supera los 20 mil casos confirmados en la región durante 2026. La enfermedad, considerada una de las más contagiosas del mundo, se transmite por vía aérea y puede permanecer activa durante horas en espacios cerrados. La varicela, por su parte, es causada por el virus varicela-zóster y se propaga principalmente por contacto directo o mediante gotículas respiratorias.
Especialistas explican que el sarampión suele comenzar con fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos enrojecidos y manchas de Koplik en la boca, seguidos por una erupción de manchas rojas que inicia en el rostro y se extiende por el cuerpo. En contraste, la varicela se caracteriza por una fiebre más moderada y la aparición de ampollas con líquido que evolucionan en diferentes etapas y pueden coexistir con costras y manchas en un mismo paciente.
Las autoridades sanitarias advierten que el sarampión representa un mayor riesgo de complicaciones graves, incluyendo neumonía, encefalitis, ceguera e incluso la muerte, especialmente en niños pequeños y personas no vacunadas. Aunque la varicela suele ser más leve durante la infancia, también puede provocar complicaciones importantes en adultos e individuos con sistemas inmunológicos debilitados.
El repunte del sarampión ha sido especialmente significativo en México y Guatemala, mientras que países de Centroamérica han reportado principalmente casos importados. Ante esta situación, la OMS y la OPS insisten en la importancia de completar los esquemas de vacunación y mantener una vigilancia constante para evitar nuevos brotes. Las campañas de inmunización buscan proteger a millones de niños y reducir el riesgo de propagación de enfermedades prevenibles.



