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EL SENASA ES UN COMPROMISO SOCIAL

Por Aris Palmero

En la República Dominicana, la seguridad social y la salud deben analizarse en dos etapas: un antes y un después. Antes de Hipólito Mejía y la llegada de Luis Abinader. Veamos por qué. El Seguro Nacional de Salud (SENASA), fue creado mediante la Ley 87-01, del 9 de marzo de 2001, que instituyó el Sistema Dominicano de la Seguridad Social (SDSS), en el gobierno del presidente Hipólito Mejía. Esa legislación en honor al Dr. José Francisco Peña Gómez, represento un hito social no solo para los dominicanos, sino también para América Latina y el Caribe. Es decir, el país dio un salto gigantesco en materia de salud y seguridad social. Dos meses después, el 8 de mayo de 2001, se promulgo la Ley 42-01, que creo el Sistema de Salud de la República Dominicana.

Antes del año 2000, específicamente antes de la toma de posesión de Hipólito Mejía el 16 de agosto de ese año, la salud y la seguridad social eran prácticamente inexistentes en el país. Durante los seis periodos de gobierno del doctor Joaquín Balaguer (1966-1978) -(1986-1996), el primero de doce años y el segundo de diez, no se implementó una política pública definida en estas áreas. Tampoco los gobiernos del PRD, con don Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco (1978-1986), lograron avances significativos. Solo se destacan el programa de las clínicas rurales y el intento de implementar la salud preventiva y educativa a través de la Atención Primaria.

Probablemente no existía mucha conciencia sobre la importancia de estos temas para el bienestar de la gente y la calidad de vida de la población, algo que siempre resaltaba Peña Gómez con su con su slogan de campaña: ´´Primero la Gente´´.

Antes del SDSS regia la ley 1896 del 30 de diciembre de 1948, que creó la Caja Dominicana de Seguros Sociales (CDSS), posteriormente convertida en el tristemente célebre Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS), una entidad que terminó saqueada y quebrada por políticos y empresarios.

Cuando Luis Abinader asumió la conducción del estado en el 2020, el sistema de salud dominicano estaba prácticamente colapsado. Esa situación fue producto de años de mala administración por parte de los gobiernos encabezado por Leonel Fernandez y Danilo Medina. La evidencia más clara se presentó al inicio de la pandemia del COVID-19, cuando los hospitales no contaban ni siquiera con lo más básico: una jeringa, mucho menos un inhalador para asistir a los pacientes que llegaban asfixiándose a los centros médicos.

La firmeza y determinación con la que Luis Abinader enfrento ese escenario fueron encomiables y, sin duda, sin precedentes en la historia dominicana.Fueron tres años de lucha constante, de coraje y de entrega total. Tres años de compromiso con la patria. El país estaba cerrado, aislado, lleno de miedo y de incertidumbre. Pero Luis no se amilano; al contrario, se creció frente al desafío.

Superamos ese oscuro episodio y nos convertimos en un referente mundial por la forma eficaz y eficiente en que manejamos la pandemia. Pero toda gran acción tiene un costo.

El presidente entendió que debía proteger a la gente. No a ese pueblo humilde y trabajador al que se refieren los políticos en sus discursos vacíos, sino a todo el pueblo dominicano. Porque durante la pandemia no hubo distinción de clases: todo enfermábamos, todos moríamos. EL COVID-19 no discriminaba por color, raza, ideología, ni condición social o económica. Era un virus que podía afectar a cualquiera. Para muestra, basta un botón: la primera víctima del COVID-19 en mi provincia, San Pedro de Macorís, fuel el acaudalado Kalil Hache, un ser humano extraordinario. también se llevó a Mikifa. Si, así como lo oyen, Mikifa, un personaje icónico de San Pedro de Macorís.

Ante esa situación, el presidente actuó como debía actuar un estadista y dispuso la afiliación de dos millones de dominicanos al Régimen Subsidiado (RS) del SENASA para que su cápita fuera cubierta por el Estado. Y gracias a ello, no nos jodimos todos.

Hoy, el SENASA, bajo la dirección del destacado medico petromacorisano Santiago (Chago) Hazim, luce como la institución aseguradora de salud pública-privada más estable y destacada de la región. Los números no mienten.

A inicios del año 2020, SENASA contaba con 3.7 millones de afiliados al régimen subsidiado, con una cápita de apenas 154 pesos.

Hoy, esa cifra ha aumentado a 5.8 millones de afiliados, lo que representa un incremento del 73%. La cápita también subió a 321.97 pesos, lo que representa un aumento del 105%.

Un ejemplo concreto: el Fondo Nacional de Atención Medica por Accidentes de Tránsito (FONAMAT). Durante los gobiernos peledeistas, este fondo cubría un millón de pesos a los afiliados al Régimen Subsidiado.Hoy, cubre dos millones noventa mil pesos (RD$2,090.000), lo que representa un aumento del 100%.

La cobertura de laboratorios, rayos x, sonografías, tomografías, resonancias, consultas, mapas, holter, entre otros, se realiza con eficiencia y prontitud, en modernas infraestructuras hospitalarias que se han construido a lo largo y ancho del país. Antes no era así. Los hospitales eran un desastre.

Otro gran avance: el programa SENASA Cuida de Ti, dirigido a adultos mayores, ha alcanzado un nivel de afianzamiento, estabilidad y confianza nunca visto, brindando: atención médica especializada y domiciliaria. Servicio de emergencia 24 horas, garantía de medicamentos, especialmente los de alto costo. Programas nutricionales y de recreación, todo esto con el propósito de mejorar y proteger la calidad de vida de los mayores de 65 años, incluso llevando los medicamentos directamente a su hogar. Esto no se veía antes.

La constitución de la república en sus artículos números 60 y 61, categoriza la seguridad social y la salud como derechos fundamentales, y coloca su cumplimiento en manos del Estado, como sucede en casi todos los países del área. Esta responsabilidad es innegociable e indelegable.

De los 10.8 millones de dominicanos que tiene el país, 5.7 millones, más de la mitad de la población, pertenecen al régimen subsidiado, y su cobertura médica es asumida completamente por el gobierno dominicano. Nunca, ningún gobierno, excepto Hipólito, lo había hecho.

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